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Energía, agua y ambiente: Implicaciones para políticas públicas y para la Estrategia Nacional de Desarrollo

30 de Octubre de 2009 30.10.2009


La nueva Estrategia Nacional de Desarrollo y las políticas públicas precisan redefinir las formas de pensar y gestionar la energía y el recurso hídrico, como bienes de utilidad pública que requieren de una gestión integral, ambientalmente sostenible, equitativa y participativa. Uno de los primeros pasos ha sido la reactivación del Consejo Nacional de Energía y la creación de espacios de diálogo con especialistas y académicos para la producción de insumos que alimenten el marco de políticas sectoriales y la Estrategia Nacional de Desarrollo. Si bien se trata de un proceso de mediano plazo es necesario sentar las bases de la transformación institucional a partir de la definición de políticas, desarrollo de programas y proyectos específicos que abran la innovación, la participación y el acceso a estos imprescindibles recursos.

Las primeras rondas de diálogo han abierto un abanico de consideraciones,entre éstas el complejo contexto de crisis económica y cambio climático, fenómenos globales que afectan la economía: los recursos naturales; los medios de vida; el bienestar y las relaciones socialesde la población, sobretodo la más vulnerable. Estos efectos adversos tienen expresiones territoriales diferenciadas en territorios rurales y urbanos,pero igualmente enfrentan amenazas como la escasez de agua para el abastecimiento, riego, o la producción de energía hidroeléctrica; los sistemas agroambientales tienen el riesgo de la disminución de cosechas, deforestación y degradación de recursos naturales, todo esto significa una mayor vulnerabilidad socioambiental de población, pero también mayores riesgos para las inversiones de capital nacional y extranjero. Otro elemento relevante es el impacto regional de las políticas, programas y proyectos dirigidos a los temas de ambiente, agua y energía, tanto por la interdependencia de los ecosistemas como por la densidad de las redes sociales y comerciales y la movilidad humana entre los países de Centroamérica. Frente a este escenario se requiere por un lado de una profunda reorganización de la institucionalidad, acompañada por un procesode redefinición de las formas de gestión del conocimiento para la generación de nuevos marcos de acción y la producción de información sistemática, actualizada y oportuna. El diálogo apenas comienza pero es necesario organizar los temas y las preocupaciones iniciales hacia una propuesta de abordaje que sea útil a los objetivos más estratégicos del desarrollo nacional.


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